ANOREXIA MENTAL Y HAPTONOMÍA
Me encontraba en una situación sin salida, todos los tratamientos fracasaban y seguía perdiendo peso, mis padres estaban desesperados, mi madre lloraba sin cesar y yo me veía tremendamente gorda, a pesar de mis escasos 36 kilos.
Había perdido mucho peso, pero yo me veía tan gorda que no podía ponerme minifalda, pues mis piernas se parecían de elefante. Yo que había sido una chica tan mona, siempre tan arreglada. Sin embargo, a pesar de la delgadez extrema me veía horrible. Mis padres me mostraban la realidad, pero en el espejo yo me veía como una foca.
Decidimos probar con la haptonomía. Al principio pensaba que era tirar el dinero y el tiempo. Las sesiones eran difíciles, pues tenía que mostrar mi horrible cuerpo al profesional. Yo me veía gorda, y él me confrontaba a la realidad de mi extrema delgadez.
Me extrañó mucho que este profesional nunca me habló de la comida, ni de dietas, ni del peso o los vómitos. Parecía que esto le daba igual, a él le importaba otra cosa, que ahora he comprendido, mi ser, mi afectividad desecha.
Había perdido la regla, las ganas de vivir y de arreglarme.
Tras varios años probando otras terapias, ésta era más fácil y veía la luz al final…
El tiempo fue pasando y cada vez me sentía más confirmada en mí ser, en seguida recuperé el apetito, el de comer y el de vivir…, la regla reapareció y volví a sentirme mujer.
A la vez que ganaba peso, me apetecía volver a pintarme, a comprar vestidos, a salir con amigas, como hacía antes y tenía mucho gusto en hacerlo.
La enfermedad ha quedado atrás como un mal sueño, una pesadilla horrible, y todo tan rápido. El médico me tomaba el pelo con lo de la minifalda y yo me enfadaba muchísimo. No comprendía que ante la gravedad de mi estado se preocupara de mis piernas. Ahora lo comprendo todo, lo hacía para enfrentarme a mi enfermedad. Ahora estoy agradecida, pero… le hubiera partido la cara.
P.M.L.
Zaragoza, 2006
COMENTARIO: La terapia haptonómica en los trastornos de la alimentación se centra en los aspectos afectivos que están gravemente afectados y que provocan una relación patológica con la realidad (“Había perdido la regla, las ganas de vivir y de arreglarme”) y una desviación del razonamiento (“yo me veía tan gorda que no podía ponerme minifalda, pues mis piernas se parecían de elefante. Yo que había sido una chica tan mona, siempre tan arreglada. Sin embargo, a pesar de la delgadez extrema me veía horrible. Mis padres me mostraban la realidad, pero en el espejo yo me veía como una foca.” “Yo me veía gorda, y él me confrontaba a la realidad de mi extrema delgadez.).
La pérdida de las reglas es una manifestación muy frecuente de esta enfermedad (“Había perdido la regla…”) y es la manifestación de la pérdida de femineidad.
La terapia haptonómica de la anorexia mental y de la bulimia se basa en tres aspectos fundamentales: la confirmación afectiva, el deseo vital y la “delectatio” y en el sentimiento de vivencia de la base. Por ello se centra en primer lugar en restaurar la completitud de la persona mediante la confirmación afectiva del Bien que el paciente (el acompañado) representa o puede representar, ya que al perder la confirmación afectiva del Ser-Sí la persona pierde su capacidad de vivir en equilibrio.
Se realizan tres sesiones iniciales centradas en sobrepasar la vulnerabilidad, pasar de la corporeidad a la corporalidad animada y desarrollar la haapercepción para lograr la autonomía. Mediante el desarrollo del hapsis se llega al discernimiento ético y estético que permite movilizar todos los recursos afectivos de la persona enferma.
Posteriormente, si la persona decide libremente seguir la terapia, se realizan las sesiones de terapia propiamente dicha en las que se trabaja a partir del contacto afectivo-confirmante la construcción de otra imagen de sí, la consciencia de sí y el amor de sí.
La persona así tratada recupera pronto el interés por lo exterior y deja de estar encerrada en sí misma, lo que le impide vivir la delectación, la lust.
Su líbido vital se restableció a la vez que se desarrollaba su Afectivo y el sentimiento de seguridad de base. Su rechazo a la alimentación desapareció. La haptopsicoterapia no entra en el desorden alimentario (“Me extrañó mucho que este profesional nunca me habló de la comida, ni de dietas, ni del peso o los vómitos…”). Paralelamente el equipo médico que la atendía se ocupaba de sus necesidades vitales con eficacia, con varios ingresos hospitalarios. Nadie piense que sólo con el acompañamiento haptonómico es suficiente para resolver estos casos. La haptonomía no es una medicina paralela, ni una paramedicina, sino una aplicación de los cuidados médicos que pone el énfasis en la afectividad, el Afectivo, gravemente deteriorado en estos casos. La haptonomía colabora estrechamente con todos los campos de la medicina y de los cuidados de la salud humana y requiere de sus profesionales una formación académica de alto nivel, motivo por el que sólo pueden formarse en ella los profesionales de la salud humana.
Se hizo un trabajo sobre la presencia de base y el sentimiento de base para restaurar el sentimiento de la base (conceptos que aquí no podemos ampliar, pero que están explicitados en el glosario). Todo ello contribuyó a que esta persona se sintiera bien en su base y recuperara la femineidad tanto en un sentido orgánico al recuperar las reglas y las formas anatómicas típicamente femeninas como en el sentirse mujer. El retorno del “eros” en su sentido haptonómico requiere la aceptación del placer procedente de un bienestar sensual y sensitivo.
Finalmente se llega a la socialización que se manifiesta por la reaparición de la coquetería y el compartir con el otro y con el placer de vivir (“me apetecía volver a pintarme, a comprar vestidos, a salir con amigas, como hacía antes y tenía mucho gusto en hacerlo.”).
La estrecha colaboración del haptoterapeuta con el equipo médico que la trata es esencial en estas patologías que atentan contra la vida del enfermo.
Para más información pueden consultar los artículos de Dominique Décant* e Ine Op Heij**
* Décant D. “Ilustración de la aplicación de la haptopsicoterapia en la anorexia y la bulimia”. En: “El acompañamiento afectivo haptonómico desde la concepción hasta la muerte. Ed. Jaime Robert, Zaragoza, 2003: 239-245.
** Heij Ine Op. “Anorexia mental (Anorexia nervosa) y haptopsicoterapia. A propósito de cuatro casos”. En: “El acompañamiento afectivo haptonómico desde la concepción hasta la muerte. Ed. Jaime Robert, Zaragoza, 2003: 247-261.
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